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ESCRIBANÍA MEXICANA DE NÁCAR Y CAREY




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ESCRIBANÍA NOVOHISPANA (O PERUANA) INCRUSTADA CON NÁCAR SOBRE FONDO DE CAREY

Caja cuadrangular de madera, incrustada con nácar sobre fondo de carey.  Decorada con flores estilizadas, descansa sobre cuatro pies cortos y redondeados de madera ennegrecida.  Herraje original.  Conserva sus dos pequeñas llaves, originales también, que sirven para abrir respectivamente la sección donde ser guardaban las tintas (superior) y la sección utilizada para guardar el papel (inferior).

Virreinato de la Nueva España, o quizá del Perú. Segunda mitad del siglo XVIII.

Altura:13 cms.  Long : 25 cms.  Prof : 25 cms.

Esta escribanía – una nomenclatura más adecuada nos obligaría a llamarle escritorio papelera – pertenece a un género de mueble producido, por distintos y connotados artesanos, en el Imperio Español desde el siglo XVI y hasta el siglo XIX.
A partir de entonces, y por iniciativa de don Juan Facundo Riaño, a este tipo de muebles – y a otros que nada tienen en común entre ellos ni en dimensiones ni en razón de ser – se les empezó a denominar bargueños.  El señor Riaño insistía en que la fabricación de este tipo de escritorios encontraba su origen en el pueblo de Bargas, cerca de Toledo.  Aunque se popularizó a partir de entonces, el término es completamente inadecuado e incorrecto.  No hay constancia de que a este tipo de muebles se les denominara de esa manera durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

A veces es difícil distinguir este tipo de muebles entre sí.  Durante el Virreinato, se les denominaba indistintamente escritorios, arquillas, arquetas, contadores o escribanías.  Hoy, incorrectamente y como ya se ha dicho, se les llama incluso a estos – aunque más frecuentemente a los muebles más grandes, en pedestal, que se abren por el frente y tienen varios cajones – bargueños.

Esta escribanía llama la atención por sus proporciones, por su sencillez, su sobriedad y al mismo tiempo por su belleza ornamental. El trabajo en marquetería de todos sus costados y de la tapa es el fruto de una sofisticada y muy fina labor de incrustación de madreperla sobre carey, formando figuras estilizadas de follajes y motivos florales.  Era común, sobre todo en el Virreinato de la Nueva España, que los artesanos se sirvieran de los caparazones de las tortugas para realizar marcos, espejos, bargueños, cómodas, mesillas de noche, cajoneras, y muebles como este escritorio papelera.

En el siglo XX, varios artistas mexicanos hicieron réplicas de este tipo de muebles y de otros trabajados en marquetería a base de incrustaciones. Sin embargo, el mueble que nos ocupa fue fabricado antes: durante el siglo XVIII.  Dan fe de ello el antiguo herraje que conserva de origen, el papel que recubre los interiores de los cajones, decorado también con garigoles y figuras estilizadas alusivas a la naturaleza, la madera original que conforma el cuerpo del mueble, las patas de madera oscura, sobrias y sencillas, redondeadas, y la antigüedad de los materiales del trabajo artesanal. Por su procedencia, nos inclinaríamos a adjudicar a este mueble un origen novohispano.  Sin embargo, sabemos que durante el Virreinato los intercambios de muebles ornamentales eran frecuentes en el triángulo Madrid -Lima - Ciudad de México.  Por lo mismo, no es descabellado pensar, también, que el mueble haya podido ser producido en el Virreinato del Perú.
Diego de Ybarra-Corcuera